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Hablamos con mi amigo Javier, -psicólogo, sacerdote y yogui- en los minutos previos a la meditación de la conveniencia de que la mente digiera “alimentos” sanos y, qué no sé qué autor, recomienda que al menos diez minutos antes de las comidas es adecuado limpiar la mente para no se mezclen las preocupaciones con el “pan nuestro de cada día”. Uno de los participantes, me comentaba un poco más tarde: -“¡qué linda idea, cómo es que no explican eso en sus actividades!” Entonces vino a la mente la afirmación de una señora, que hace unos meses nos había dicho todo lo contrario: – le quería hacer una consulta, ¿por qué son tan insistentes en el tema de las redes y de los medios de comunicación, durante las comidas…?”.

Pues allá vamos. Sí, parece recomendable no mezclar alimentos con preocupaciones porque juntas hacen más difícil la asimilación de los comestibles, hacen más complicado el entendimiento de la realidad y todo junto hacen una digestión física y mental más difícil.

La Comida es Sagrada

Es altamente saludable no llegar a la hora de comer de prisa y corriendo, sentándose y largándose con las garras (como hacen los animalitos) a los gustosos manjares que hay en la mesa. Es beneficioso llegar unos minutos antes, dejar todo lo que nos ocupa y preocupa, hacer un pequeño impasse, para pasar a algo sagrado, la alimentación de nuestro cuerpo. Sentarse, con paz, a la mesa, mirando a la cara de las personas que comparten contigo. Luego, si es el caso, el cabeza de familia hace una oración o dirige unas palabras agradeciendo por los alimentos y a quién ha hecho posible que lleguen a la mesa.
Mientras se está en esta tarea tan sagrada (alimentación del cuerpo), se conversa, se comenta, se habla, se mira a los ojos, se saborea el alimento, se cuentan cuentos, anécdotas….
No es provechoso atiborrarse con noticias porque la mente las digiere y las mezcla con el alimento del cuerpo. Una rica comida se puede hacer pesada si se combina con un asesinato, con un atentado, con enfermedades, con cuestiones políticas,…. Incluso puede provocar enojos e iras si en este proceso, -insisto sagrado-, prefieres oír y escuchar lo que dice el noticiero o el famoso de Hollywood, antes que a la persona que está sentada a tu lado. Porque le estás diciendo con los gestos bien concretos: –No me importas, me da lo mismo que estés ahí como que no estés.

Respeto

Podemos añadir, -siempre suele hacerse por ignorancia- otro ingrediente venenoso a nuestra mesa familiar. Se trata de procurar tener al alcance de la mano el móvil o celular, estando pendientes de los posibles whatsapps. Una vez más, le estás diciendo con tus gestos de forma palpable y con tu mente, a tus acompañantes:- Vosotros los que estáis aquí conmigo sois de segunda clase de interés, los que realmente me interesan no están aquí sentados, están en otro lugar distante y me envían mensajes.
Como dice el refranero popular cuando algo está feo o sabe mal, “esto no se traga”.
Marcelo sugiere: –Está bien, pero yo soy médico y si estoy de guardia….
Claro, Marcelo, hay varias y variadas excepciones. Pero ya lo dice el refrán popular “la excepción confirma la regla”. No convirtamos la excepción en regla.

Y, ¿qué más se puede decir?…., pues que a la hora de las comidas aliméntate con… “algo que se pueda tragar”.

Gumersindo Meiriño Fernández

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One thought on ““Esto no se traga”

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