Foto Ruth Dacunda
Foto Ruth Dacundas.

En esta primera del salmo el justo se alegra por el poder divino y su majestad. Y ante el poder de Dios que va abriendo los caminos se prepara para la entrada en la tierra prometida. Derrama la lluvia generosa, por ejemplo.
La preparación es importante para luego recoger los frutos. No se puede cosechar lo que  no se siembra primero. Tenlo en cuenta. Siembra buena semilla. Lo que quieres recoger en la época de cosecha, no te olvides de sembrarlo a manos llenas cada día.
Hoy siembra un poco de alegría en tu corazón y en los de las personas que tienes cerca. Ya sabes, más tarde o más temprano, lo que recogerás.
Hasta mañana paz y bien.

SALMO 68-67 I

Se levanta Dios y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia quienes lo odian.
Como se disipa el humo, los disipas,
como se derrite la cera ante el fuego,
así perecen los malvados ante Dios.

En cambio los justos se alegran,
se alborozan en la presencia de Dios,
y festejan de alegría.

Canten a Dios, toquen en su honor,
ensalcen al jinete de las nubes;
su Nombre es el Señor, salten de gozo ante él.

Padre de huérfanos, protector de viudas
ése es Dios desde su santa morada.
Dios da un hogar a los que están solos,
libera de la prisión a los cautivos;
mas los rebeldes se quedan en el yermo.

Oh Dios, cuando salías al frente de tu pueblo,
cuando avanzabas por el desierto,
la tierra tembló, los cielos se licuaron,
ante Dios, el Dios del Sinaí,
ante de Dios, el Dios de Israel.

Tú derramaste, oh Dios, una lluvia generosa,
aliviaste tu heredad extenuada.
Tu rebaño habitó en la tierra,
que bondadosamente, oh Dios,
habías preparado para los pobres.

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