salmo 66-65Buen día para hacer un pequeño repaso a tu historia. Al mundo que te ha tocado vivir, la familia, los amigos, la salud física, el país donde vives….. Lo bueno y lo menos bueno.
Si lo haces bien, si no miras solo lo negativo, los problemas, las dificultades, si te centras en lo esencial e importante…., el resultado ha de ser positivo,  por ello únete con este salmo y primero canta un himno de alabanza e inmediatamente brotará de tu ser un inmenso canto de acción de gracias.
Dos actitudes que engrandecen al ser humano, la alabanza y la acción de gracias.

Hasta mañana. Paz y bien

SALMO 66 (65)

Aclame a Dios toda la tierra,
canten en honor de su Nombre,
tribútenle una espléndida alabanza.

Digan a Dios: ¡Qué formidable eres por tus obras,
por tu inmenso poder te adulan tus enemigos!

Que todo el mundo te rinda homenaje
cantando para ti, cantando en tu honor.
Vengan a ver las obras de Dios,
sus hazañas formidables
a favor de los hombres:

Transformó el mar en tierra firme;
a pie cruzaron el río.
¡Venid, alegrémonos con él!

Con su autoridad gobierna por siempre:
sus ojos vigilan a las naciones,
para que no se subleven los rebeldes.
Bendigan, pueblos, a nuestro Dios
proclamen a voces su alabanza.

Nos conservó entre los vivientes
y no permitió que tropezara nuestro pie.

Oh Dios, nos pusiste a prueba,
nos refinaste como se refina la plata.
Nos metiste en una prisión,
pusiste un cincho en nuestros lomos,
dejaste que los mortales
cabalgaran sobre nosotros,
pasamos por fuego y agua,
pero nos llevaste a la abundancia.

Entraré en tu casa con holocaustos
para cumplir los votos
que pronunciaron mis labios
y prometió mi boca en la angustia.

Te ofreceré holocaustos cebados
con el incienso de carneros,
inmolaré vacas y cabras.
Vengan a escuchar, fieles de Dios,
les contaré lo que hizo por mí:

Lo invoqué con la boca,
con la lengua lo alabé.
Si yo hubiera tenido mala intención,
el Señor no me habría escuchado.

Pero Dios me escuchó,
atendió a la voz de mi súplica.
¡Bendito sea Dios,
que no rechazó mi súplica
ni apartó de mí su misericordia!

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