salmo-48-47El ser humano camina hacia la plenitud, siempre a lo más alto. El monte Sión, vértice del cielo, según el salmista, es el símbolo  de la meta ansiada por cada persona.
Sión, la ciudad de la gloria.
Para llegar a la cima hay que caminar, subir, cuesta un pequeño esfuerzo que no se tiene en cuenta porque la llegada a la cumbre produce tanta alegría que no importa el cómo.
Merece la pena la subida cuando vamos por el camino del bien, de la paz. meta es  Sión, símbolo de que las esperanzas, los sueños, los más elevados deseos del ser humano se cumplen.
No te canses nunca de caminar en el bien, aunque sea cuesta arriba, porque en la cima está Sión.

Bendiciones, hasta mañana.

SALMO 48-47

Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra:
el monte Sión, vértice del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar.

Mirad: los reyes se aliaron
para atacarla juntos;
pero, al verla, quedaron aterrados
y huyeron despavoridos;

allí los agarró un temblor
y dolores como de parto;
como un viento del desierto,
que destroza las naves de Tarsis.

Lo que habíamos oído lo hemos visto
en la ciudad del Señor de los ejércitos,
en la ciudad de nuestro Dios:
que Dios la ha fundado para siempre.

Oh Dios, meditamos tu misericordia
en medio de tu templo:
como tu renombre, oh Dios, tu alabanza
llega al confín de la tierra;

tu diestra está llena de justicia:
el monte Sión se alegra,
las ciudades de Judá se gozan
con tus sentencias.

Dad la vuelta en torno a Sión,
contando sus torreones;
fijaos en sus baluartes,
observad sus palacios,

para poder decirle a la próxima generación:
«Éste es el Señor, nuestro Dios».
Él nos guiará por siempre jamás.

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