salmo 24-23Con este salmo recorremos tres fases que son primordiales según la espiritualidad de la Biblia.
La primera somos obra de la mano amorosa del Padre que nos ha dejado un tiempo en el universo. La segunda podemos sentir su presencia a nuestro lado. Tercera esa presencia es para siempre, no tiene un límite para el que camina con manos inocentes y puro corazón.
La verdadera arquitectura, el templo en el que se mueve es el Universo. Solo los de puro corazón y manos inocentes son capaces de vivir para siempre en la presencia del Dios que ha hecho el Universo con una ternura tan grande.
Vive en la presencia de Dios, disfruta su cercanía, agradece, canta.
Paz y bien, pasa una hermosa jornada bajo la bóveda de estrellas.

SALMO 24-23

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 Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe, y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes,
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
-El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
-El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.

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