salmo-44-43-IIHay situaciones en la existencia que no son fáciles, que son complicadas, difíciles a nivel humano, en las que no encuentras salida. No solo es el dolor físico sino también el dolor espiritual, existencial, que, incluso parece que proviene de Dios.
Esta es la experiencia del salmista que recuerda lo vivido por pueblo de Israel. Suplica a Dios pero este parece estar dormido.
A pesar de todo, mantiene la fe, Dios se va a despertar.
Con esta oración nos unimos a los millones de personas que sufren, pasan por la desesperación, por la angustia…, con el salmista sabemos en lo más profundo de nuestro ser que Dios se levantará y su misericordia será la última palabra.
Hasta mañana, paz y bien.

Salmo 44-43, II

Sin embargo, tú nos has rechazado y nos has confundido,
y no sales con nuestros ejércitos.
Nos haces retroceder ante el adversario,
y los que nos aborrecen tomaron botín para sí.
entregas como ovejas para ser devorados,
y nos has esparcido entre las naciones.

Vendes a tu pueblo a bajo precio,
y no te has beneficiado con su venta.
Nos haces el oprobio de nuestros vecinos,
escarnio y burla de los que nos rodean.

Nos pones por proverbio entre las naciones,
causa de risa entre los pueblos.
Todo el día mi ignominia está delante de mí,
y la vergüenza de mi rostro me ha abrumado,
por la voz del que me reprocha
y vitupera, por la presencia del enemigo y del vengativo.

Todo esto nos ha sobrevenido,
pero no nos hemos olvidado de ti, ni hemos faltado a tu pacto.

No se ha vuelto atrás nuestro corazón,
ni se han desviado nuestros pasos de tu senda;
sin embargo, nos has quebrantado en la región de los chacales,
y nos has cubierto con la sombra de la muerte.

Si nos hubiéramos olvidado del nombre de nuestro Dios,
o extendido nuestras manos a un dios extraño,
¿no se habría dado cuenta Dios de esto?
Pues El conoce los secretos del corazón.

Pero por causa tuya nos matan cada día;
se nos considera como ovejas para el matadero.

¡Despierta! ¿Por qué duermes, Señor?
¡Levántate! No nos rechaces para siempre.
¿Por qué escondes tu rostro
y te olvidas de nuestra aflicción y de nuestra opresión?

Porque nuestra alma se ha hundido en el polvo;
nuestro cuerpo está pegado a la tierra.

¡Levántate! Sé nuestra ayuda,
y redímenos por amor de tu misericordia.

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