Foto Esteban Verellén
Foto Esteban Verellén

Con este salmo  empiezas la Semana Santa en la que se recuerda y celebra la entrada de Jesús en Jerusalén, recibido con honores de Maestro judío que llegaba a celebrar la Pascua.
En este salmo están unas palabras que Jesús dijo en la cruz,” Dios mío, Dios mío  ¿por qué me has abandonado?”
La vida es misterio. Estamos siempre aprendiendo. No podemos encerrar todo lo que somos y vivimos en nuestra pequeña mente.
Nos cuesta entender el dolor y el sufrimiento de los inocentes, las injusticias
¡Cuántas veces como Jesús, sale de nuestro corazón este canto, Dios ¿por qué me has abandonado?
Estate atento a lo que pasa en tu vida y verás que Dios está cerca, está en tu interior y lo encontrarás, incluso en ese dolor o en ese misterio que tu mente no logra descifrar.
Feliz Semana Santa, bendiciones

SALMO 22-21; 1-4.8-9.17-18a.19-20.23-24

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿por qué estás ajeno a mi grito.
Dios mío, te llamo de día  y no respondes,
de noche y no respondes

Aunque tú habitas en el santuario, gloria de Israel.
Los que me ven, se burlan de mí,
hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
«Confió en el Señor, que Él lo libre;
que lo salve, si lo quiere tanto.»

Me rodea una jauría de perros,
me asalta una banda de malhechores;
taladran mis manos y mis pies.
Yo puedo contar todos mis huesos.

Se reparten entre sí mi ropa
y sortean mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.

Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,
te alabaré en medio de la asamblea:
«Alábenlo, los que temen al Señor;
glorifíquenlo, descendientes de Jacob;
témanlo, descendientes de Israel.»

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