salmo-18-17-IIAhora se utiliza con tanta frecuencia que, a veces uno no sabe qué pensar. Resulta que hacen un comentario de un futbolista, de un cantante, de una persona famosa y terminan diciendo, “lo amo”. Saludan a alguien conocido lo despiden y le dicen, “te quiero mucho”.
Son palabras hermosas cuando tienen contenido, cuando salen del alma. Son fuerzas poderosas del espíritu cuando son veraces, reales.
Por eso el poder de las palabras dichas, con amor y por amor, desde el corazón, a Dios, hacen que su mano se alargue y actúe y te libere.
“alargó la mano y me sostuvo” “me libró porque me amaba”.
Salmo de fuerza. Recítalo es liberador.
Paz y bien. Bendiciones

Salmo 17 II

Entonces tembló y retembló la tierra,
vacilaron los cimientos de los montes,
sacudidos por su cólera;
de su rostro se alzaba una humareda,
de su boca un fuego voraz,
y lanzaba carbones ardiendo.

Inclinó el cielo y bajó
con nubarrones debajo de sus pies;
volaba sobre un querubín
cerniéndose sobre las alas del viento,
envuelto en un manto de oscuridad:

como un toldo, lo rodeaban
oscuro aguacero y nubes espesas;
al fulgor de su presencia, las nubes
se deshicieron en granizo y centellas;

y el Señor tronaba desde el cielo,
el Altísimo hacía oír su voz:
disparando sus saetas, los dispersaba,
y sus continuos relámpagos los enloquecían.

El fondo del mar apareció,
y se vieron los cimientos del orbe,
cuando tú, Señor, lanzaste el fragor de tu voz,
al soplo de tu ira.

Desde el cielo alargó la mano y me sostuvo,
me sacó de las aguas caudalosas,
me libró de un enemigo poderoso,
de adversarios más fuertes que yo.

Me acosaban el día funesto,
pero el Señor fue mi apoyo:
me sacó a un lugar espacioso,
me libró porque me amaba.

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