Foto Ruth Dacunda
Foto Ruth Dacunda

Otro salmo hermoso y desafiante para tu día a día. Ojos y boca. Y tres “hermanas preguntas”.
Primera: ¿Cantas? ¿A quién cantas?…”para ti es mi música, Señor”.
Segunda: ¿Hablas? ¿Cómo, con quién, cuándo? “no habitara en mi casa el que dice mentiras”…, “haré callar al hombre malvado”
Tercera: ¿Tienes ojos? ¿Para quién? ¿para qué? ¿qué y cómo miras? “no pondré mis ojos en intenciones viles” “ojos engreídos no los soportaré” “pongo mis ojos en los que son leales”.
Paz y bien, hasta mañana. Bendiciones.

SALMO 101-100

.
Voy a cantar la bondad y la justicia,
para ti es mi música, Señor;
voy a explicar el camino perfecto:
¿cuándo vendrás a mí?

Andaré con rectitud de corazón
dentro de mi casa;
no pondré mis ojos
en intenciones viles.

Aborrezco al que obra mal,
no se juntará conmigo; lejos de mí el corazón torcido,
no aprobaré al malvado.

Al que en secreto difama a su prójimo
lo haré callar;
ojos engreídos, corazones arrogantes
no los soportaré.

Pongo mis ojos en los que son leales,
ellos vivirán conmigo;
el que sigue un camino perfecto,
ése me servirá.

No habitará en mi casa
quien comete fraudes;
el que dice mentiras
no durará en mi presencia.

Cada mañana haré callar
a los hombres malvados,
para excluir de la ciudad del Señor
a todos los malhechores.

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