Foto Magdalena Hajduk
Foto Magdalena Hajduk

El ser humano ocupa un espacio en el planeta tierra y no en balde. Todos estamos aquí porque el amor de Dios nos sostiene. Cada uno ha de saber desempeñar el papel para el que ha venido. Eso lo sabemos en el espíritu.
Dios cumple con su misión que es gobernar el universo.
El aceptar a Dios como gobernador del universo, en la práctica, ayuda a entender muchas realidades concretas.
Se podría resumir esta idea con una de las frases de Ignacio de Loyola. “Actuar como si todo dependiese de nosotros y orar como si todo dependiese de Dios”.
Cuando uno acepta en su vida, de forma práctica, que Dios es Padre, es Creador, gobierna el universo… que todo pasa por algo, da paz. Cuando no lo aceptamos, tampoco solemos aceptar las cosas que no dependen de nosotros y nos rebelamos, nos enojamos…, pensamos que el gobierno del universo debería ser de otra forma. En el fondo, queremos gobernarlo nosotros.
Alégrate, regocíjate, toca las trompetas, salta…, el gobierno del Universo está en buenas manos.

Paz y bien, hasta mañana.

SALMO 47-46

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra.

Él nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
él nos escogió por heredad suya:
gloria de Jacob, su amado.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro rey, tocad.

Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado.

Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abrahán;
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y él es excelso.

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