salmo-89-88-IIA lo largo de la historia, tanto de la historia humana en general , como en la de cada ser personal, uno se pregunta ante algunos sucesos, ¿dónde está Dios? ¿Está enojado con el mundo, conmigo?
Dios no se enoja. En el pacto que hacemos con Dios, El no gana ni pierde, su pacto es por puro amor. Cuando no hacemos nuestra parte, los que “ganamos” si quieren llamarlo así, somos nosotros y los que “perdemos”, cuando no lo cumplimos, porque nos apartamos del camino, también somos nosotros.
Cumple con fe y alegría tus pactos con Dios, te irá bien, serás dichoso, serás feliz, humanamente feliz. Terminarás cantando como en este salmo, ¡Bendito el Señor, por siempre. Amén! Bendiciones hasta mañana

Salmo 89-88 II

Pero tú, enojado con tu Ungido,
lo rechazaste y despreciaste;
anulaste la alianza con tu siervo,
profanaste por tierra su diadema.

Destruiste todas sus murallas
y derrocaste sus fortalezas;
lo saquearon todos los viandantes,
fue la irrisión de sus vecinos.

Enalteciste la diestra de sus adversarios,
y ensalzaste las manos de sus enemigos.
En tu ira, embotaste el filo de su espada,
y no lo sostuviste en el combate.

Le quitaste su espléndido cetro,
y su trono por tierra derribaste.
Acortaste los días de su juventud
y lo cubriste de ignominia.

¿Hasta cuándo, Señor,
te ocultarás siempre?
¿Hasta cuándo arderá
como fuego tu enojo?

Recuerda, Señor, que mi vida es corta,
¿creaste para nada a los mortales?
¿Quién vivirá sin ver la muerte?,
¿quién escapará de las garras del Abismo?
¿Dónde está, Dueño mío, tu amor de antaño,
el amor fiel que juraste a David?

Recuerda, Señor, el ultraje de tus siervos,
cómo aguanta mi pecho
las saetas de los pueblos:

Así como mis enemigos me insultan, Señor,
también insultan alevosamente a tu Ungido.

* * *
¡Bendito el Señor por siempre! Amén, amén.

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