El pueblo de Israel fue llevado en cautiverio a Babilonia. Lejos de su tierra, del monte Sión, de Jerusalén, tsalmo136-gumersindo-meirinorabajando como esclavos, el pueblo llora…
Una lectora, Nora, escribía sobre este salmo: “muchas veces estamos oprimidos, cansados y nuestra familia o amigos nos piden que estemos alegres…, y nos sentimos impotentes al no poder dar o rendir como los demás quieren. Si encontramos el refugio en Dios, podremos cantar, nada nos lo impedirá, incluso al ritmo de Boney M., que cantó con éxito un tema basado en este salmo titulado, Rivers of Babylon“.
Nada tiene sentido lejos del Amor, lejos de Dios, de la Alegría…

SALMO 137-136, 1-6

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirlos:
«Cantadnos un cantar de Sión».

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha;

que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.

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