salmo-109-108Otro salmo difícil de entender. Solo hay una justicia totalmente imparcial la de Dios que mira más allá de los gestos, de las palabras, de los hechos…, más alla están los pensamientos, las omisiones, los deseos e incluso las intenciones, lo más recóndito del ser humano. Ese más allá de cada ser humano para Dios no tiene secreto alguno.
Actúa siempre así pensando que Dios te mira, habla sabiendo que Dios te escucha, muévete sabiendo que Dios observa tus pasos….

Hasta mañana, paz y bien.

Salmo 109-108

Dios de mi alabanza, no te hagas el sordo,
que bocas malvadas y fraudulentas
se abren contra mí,
y me hablan con lengua mentirosa.
Me cercan con palabras odiosas
y me combaten sin motivo.

En pago de mi amor me denuncian
aunque yo rezaba por ellos;
Me devuelven mal por bien
y odio a cambio de amor.

Nombra contra él un malvado,
que un acusador se ponga a su derecha.
Cuando sea juzgado, salga culpable,
y su apelación se resuelva en condena.

Que sus días sean pocos
y su empleo lo ocupe otro.
Que sus hijos queden huérfanos
y su mujer viuda.

Vagabundeen sus hijos mendigando
y pidan lejos de sus ruinas.
Que un acreedor se apodere de sus bienes
y extraños se adueñen de sus sudores.

¡Jamás le brinde nadie su favor,
ni se apiade de sus huérfanos!
Que su posteridad sea exterminada
y en una generación se borre su apellido.

Recuerde Dios, el Señor, la culpa de su padre
y no borre el pecado de su madre:
estén siempre ante el Señor
y borre de la tierra su memoria.

Porque que no se acordó de actuar con amor,
persiguió al pobre desgraciado
y al atribulado, hasta matarlo;
ya que amó la maldición, ¡recaiga sobre él!,
despreció la bendición, ¡aléjese de él!

Se vistió de maldición cual manto,
que penetre como agua en sus entrañas,
y como aceite en sus huesos;
sea cual vestido que lo cubre,
como un cinturón que lo ciñe siempre.

Así pague el Señor a los que me acusan,
a los que me calumnian.
Tú, en cambio, Señor, Dueño mío,
trátame conforme a tu Nombre,
líbrame por tu bondadoso amor.

Porque soy humilde y pobre,
y mi corazón ha sido traspasado;
me desvanezco
como una sombra que declina,
me espantan como a la langosta;
se me doblan las rodillas por el ayuno,
y, sin grasa, enflaquece mi carne.
Soy la burla de ellos,
al verme menean la cabeza.

Ayúdame, Señor, Dios mío,
sálvame según tu amor.
Sepan que tu mano hizo esto,
que tú, Señor, lo hiciste.

Maldigan ellos, que tú me bendecirás;
levántense y sean confundidos,
que tu siervo se alegrará.
Vístanse de oprobio mis acusadores
que su infamia los cubra como un manto.

Daré gracias al Señor, el Grande, con mi boca,
y en medio de los ancianos lo alabaré,
porque se puso a la derecha del pobre
para salvar su vida de los jueces.

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