Mariposario Santa Ana Argentina
Mariposario Santa Ana Argentina

La riqueza y la pobreza. Recientemente me han regalado un libro que se titula Riqueza y Pobreza. El autor dice en el primer capítulo, Yo te digo si eres generoso eres rico. Si no eres generoso puedes tener la ilusión de que eres rico pero eres pobre…”
Hay mucha confusión en este tema. Las riquezas tienen valor relativo.
No se trata de ser ricos ni pobres. Se trata de ser felices de ser personas humanas plenamente.
Vivir para ganar dinero es enterrarte antes de tiempo.
Trabaja, gana dinero pero no te olvides de vivir en plenitud, en amor, en generosidad, en paz…
Hasta mañana. Bendiciones.

Salmo 49-48

Oigan esto, todos los pueblos;
escuchen, todos los habitantes del mundo:
tanto los humildes como los poderosos,
el rico lo mismo que el pobre.

Mi boca hablará sabiamente,
mis reflexiones serán muy sensatas.

Voy a inspirarme para componer un proverbio,
revelaré mi enigma al son de la cítara.
¿Por qué voy a temer
en los momentos de peligro,
cuando me rodea la maldad de mis opresores,
de esos que confían en sus riquezas
y se jactan de su gran fortuna?

No, nadie puede rescatarse a sí mismo
ni pagar a Dios el precio de su liberación,
para poder seguir viviendo eternamente
sin llegar a ver el sepulcro:
el precio de su rescate es demasiado caro,
y todos desaparecerán para siempre.

Cualquiera ve que mueren los sabios;
necios e ignorantes perecen por igual,
y dejan a otros sus riquezas:
la tumba es su residencia perpetua,
su morada por los siglos de los siglos,
por más que hayan poseído muchas tierras.

Ningún hombre permanece en la opulencia,
sino que muere lo mismo que los animales:
este es el destino de los que tienen riquezas,
y el final de la gente insaciable.

Serán puestos como ovejas en el Abismo,
la Muerte será su pastor;
bajarán derecho a la tumba,
su figura se desvanecerá
y el Abismo será su mansión.

Pero Dios rescatará mi vida,
me sacará de las garras del Abismo.

No te preocupes cuando un hombre
se enriquece
o aumenta el esplendor de su casa:
cuando muera, no podrá llevarse nada,
su esplendor no bajará con él.

Aunque en vida se congratulaba, diciendo:
«Te alabarán porque lo pasas bien»,
igual irá a reunirse con sus antepasados,
con esos que nunca verán la luz.

El hombre rico no reflexiona,
y muere lo mismo que los animales.

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