salmo-150El último canto del salterio es un constante Aleluya. Resuena en el corazón esta música de alabanza como una canción de fondo que te persigue, que permanece en el interior, que te acompaña, día a día, más allá de las apariencias, de las emociones, de los sentimientos.
Cuando el ser humano encuentra el sentido de la vida, siente un desequilibrio entre su sed de encontrar algo que le falta y, al mismo tiempo, la sensación de ¡aleluya!, alabanza, porque ya sabe que lo tiene en parte y que va en camino de conseguirlo en plenitud.
Y entonces entona: ¡Aleluya!
Es el gozo de termina una labor, un trabajo, un cometido. Entonces surge un ¡Aleluya! Una Alabanza.
Empieza tu día con un cántico de alabanza, un ¡aleluya! Y termina la jornada de la misma manera.
Que tengas un hermoso día ¡Aleluya!
Te invito a escuchar hoy el “Aleluya” de Händel o, incluso, el de Leonard Cohen (haz clic aquí). Al final del salmo tienes un vídeo que puedes ver. Te ayudará a entender este hermoso salmo.

SALMO 150

Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.

Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,

alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,

alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.

Todo ser que alienta alabe al Señor.

leonard

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