corazon sincceroCada viernes del año, millones de personas recitan este cántico, esta oración. Se llama el salmo miserere o salmo de la misericordia.
Tiene muchos matices y muchas perlas. Hablaremos de él más veces y te invitaré a recitarlo en más de una ocasión.
Dice el salmo, “te gusta un corazón sincero”.
Es fácil escuchar comentario sobre la importancia de la sinceridad, de decir la verdad…
Pero no lo es tanto vivir en la verdad, porque ella entra hasta el corazón y lo impregna por completo.
Sigue el salmo, “te gusta un corazón sincero y en mi  interior me inculcas sabiduría” porque el corazón sincero, sabe las palabras que debes utilizar, cómo  y cuándo debes hablar y cuándo callar, cómo actuar…, un corazón sincero no significa solo el decir la verdad, sino que te da la sabiduría.
Y la sabiduría, entre otras cosas, te da prudencia, claridad, firmeza y amor a cada palabra que sale de tu corazón y pasa por tu boca.
Casi nada, pedimos hoy, un corazón sincero lleno de sabiduría.
Feliz Viernes.

SALMO 51-50

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

One thought on “Cada día, veintisiete de enero, viernes, un corazón sincero, salmo 51 (50)

  1. Hermoso salmo verdaderamente cuando se vive en la verdad podemos oír el gozo y la alegría, se sienten hasta los huesos quebrantados.

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