Imagen de Laura Lissa

Este es parte  del canto de los tres jóvenes judíos arrojados a un horno ardiente por haberse negado a adorar la estatua del rey babilonio Nabucodonosor.
Es como una letanía de alabanza que lejos de cansar, por su repetición, empapa la fe, la acción de gracias, el consuelo del que la recita.
Decreto- Mantra- Jaculatoria: Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor.

Cántico de Daniel Dan 3, 52-57

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito tu nombre, Santo y glorioso:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
sondeas los abismos:
a ti gloria y alabanza por los siglos.

Bendito eres en la bóveda del cielo:
a ti honor y alabanza por los siglos.

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

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