Imagen de Alejandro Vaccari

El profeta Habacuc habla de Jahvé como un Ser inmenso y perfecto que no puede ser abarcado por el ser humano, porque le trasciende. Pero al mismo tiempo está cerca, se enoja con el mal, se alegra con el bien…, tiene rasgos humanos ,para que descubramos que está a nuestro lado.
¡Qué hermosa la conclusión que el profeta saca de sus reflexiones en la última estrofa! Te la propongo, aunque sea un poco larga, como jaculatoria- mantra- decreto: El Señor soberano es mi fuerza, él me da piernas de gacela y me hace caminar por las alturas.
Mañana empieza la novena de San Benito, para conocer mejor a este gran Maestro de Espiritualidad puedes hacer clik aquí.
Paz y bien, feliz jornada.

CÁNTICO DE HABACUC (Ha 3,2-4. 13a. 15-19)

¡Señor, he oído Tu fama,
me ha impresionado Tu obra!
En medio de los años, realízala;
en medio de los años manifiéstala;
en el terremoto acuérdate de la misericordia.

El Señor viene de Temán;
el Santo, del monte Farán:
su resplandor eclipsa el cielo,
la tierra se llena de su alabanza;
su brillo es como el día,
su mano destella velando su poder.

Sales a salvar a tu pueblo,
a salvar a tu ungido;
pisas el mar con tus caballos,
revolviendo las aguas del océano.

Lo escuché y temblaron mis entrañas,
al oírlo se estremecieron mis labios;
me entró un escalofrío por los huesos,
vacilaban mis piernas al andar.
Tranquilo espero el día de la angustia
que sobreviene al pueblo que nos oprime.

Aunque la higuera no echa yemas,
las viñas no tienen frutos,
aunque el olivo olvida su aceituna
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del redil
y no quedan vacas en el establo,
yo exultaré con el Señor,
me gloriaré en Dios mi Salvador.

El Señor soberano es mi fuerza,
él me da piernas de gacela
y me hace caminar por las alturas.

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