Alto do Cebreiro, imagen de Beatriz P. Paradela

Este es el cántico que entona Zacarías -el padre de Juan Bautista-, agradeciendo a Dios el hecho de engendrar un hijo de forma extraordinaria, en su vejez.
Tiene muchos matices que pueden enriquecer tu meditación y oración. Te recuerdo uno de ellos, «el Señor Dios ha visitado y redimido a su pueblo«. Dios te visita como lo hizo con Zacarías y con su mujer Isabel, -con frecuencia lo hace-, de ti depende que le abras la puerta de tu corazón:
Jaculatoria- Decreto- Mantra: «Nos visitará el sol que nace de lo alto«.
Paz y bien, hasta mañana.

Cántico de Zacarías (Lc. 1, 68-79)

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz

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