Imagen de Paco Castro ofm

Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios.  Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban.  Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado.  Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron.
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Romano el melódico escribía: ¿Quién nos dará la fuerza para luchar con los pueblos y las naciones como nos lo has dicho, nosotros que no tenemos letras ni cultura, que somos humildes pescadores, el único que conoces el fondo de los corazones?»  «No se atormenten más vuestros corazones, que el Enemigo no turbe vuestro espíritu. No penséis más como niños… No quiero vencer por la fuerza, sino por la debilidad. No busco filósofos: escogí ‘lo necio del mundo’ (1Co 1,27), yo que sólo conozco el fondo de los corazones.»
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Días de Pascua. María Magdalena como testigo de Cristo. Los apóstoles no creían…, en las pruebas, como la plata en el fuego, se muestra la fuerza de la fe.
Afirmación- Jaculatoria- Mantra- Decreto: ¡Oh Dios!, nos pusiste a prueba, nos refinaste como refinan la plata!
¡Paz y Alegría, Feliz Pascua!

Salmo 65 A 

Aclama al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.

Decid a Dios: «¡Qué terribles son tus obras
por tu inmenso poder tus enemigos se rinden!»

Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.

Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres:
transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.

Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna eternamente;
sus ojos vigilan a las naciones,
para que no se subleven los rebeldes.

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies.

¡Oh Dios!, nos pusiste a prueba,
nos refinaste como refinan la plata;
nos empujaste a la trampa,
nos echaste a cuestas un fardo:

Sobre nuestro cuello cabalgaban,
pasamos por fuego y por agua,
pero nos has dado respiro.

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