En el ambiente católico comienza un nuevo año litúrgico con el adviento. Nosotros vamos a hacer algo semejante y, a partir de hoy, vamos a meditar el salterio desde el salmo uno de forma continua hasta llegar al ciento cincuenta.
Si quieres saber cómo andas, si tu vida va por buen camino, pregúntate con quién te quieres juntar, cuáles son tus mejores amigos, quién te aconseja…, cuando tienes al lado la persona (s) adecuada (s), lo que «emprendas tendrá buen fin«. Puedes repetir este decreto-mantra-jaculatoria: «Señor, que todo lo que emprenda tenga buen fin«.
Hasta mañana, bendiciones.

SALMO 1

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos,
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.

Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.

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