Bella Vista, Maldonado, Uruguay, imagen de Laura Lissa Borello

Hay momentos en la vida de las personas que uno se siente perdido, desorientado, abandonado, atacado, con multitud de enemigos…, la respuesta del salmista  es el ayuno, la oración, la confianza en Dios.
Dios responde a la oración sincera, a la que brota del corazón. Al final, sale el canto de acción de gracias.
Es un esquema que se da en otras ocasiones: 1. Peligro y amenazas grandes 2. Humildad, oración sincera, de corazón 3. Acción de Gracias (incluso antes de la respuesta de Dios)
Jaculatoria- Mantra- Decreto: «Daré gracias al Señor, el Grande, con mi boca«

Salmo 108 II

Porque soy humilde y pobre,
y mi corazón ha sido traspasado;
me desvanezco
como una sombra que declina,
me espantan como a la langosta;
se me doblan las rodillas por el ayuno,
y, sin grasa, enflaquece mi carne.
Soy la burla de ellos,
al verme menean la cabeza.

Ayúdame, Señor, Dios mío,
sálvame según tu amor.
Sepan que tu mano hizo esto,
que tú, Señor, lo hiciste.

Maldigan ellos, que tú me bendecirás;
levántense y sean confundidos,
que tu siervo se alegrará.
Vístanse de oprobio mis acusadores
que su infamia los cubra como un manto.

Daré gracias al Señor, el Grande, con mi boca,
y en medio de los ancianos lo alabaré,
porque se puso a la derecha del pobre
para salvar su vida de los jueces.

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