Foto Patricia Wenk
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La fe, que es uno de los temas básicos de este salmo, es una palabra utilizada con mucha frecuencia. Y ahí se puede paralizar y quedarse en mera palabra. Sabemos con cierta seguridad que es real, fuerte, más que palabra, cuando viene la prueba. En ella pasa el crisol de la autenticidad.
Al final del salmo queda bastante claro. Tu fe es auténtica cuando cumples tus votos (aspecto interno de la fe, Dios y tú cara a cara) y, al mismo tiempo, es auténtica, cuando tiene repercusión social, se nota externamente, por eso dice el salmo, cumpliré mis votos en presencia de todo el pueblo.
La fe no es una mera teoría es práctica; no es solo tiene un aspecto interno, sino también uno social.
Bendiciones, hasta mañana.

SALMO 116-115

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos».

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.

Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo;
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.

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