Foto Paco Castro ofm

La fe pasa por pruebas. Son las que purifican, robustecen, fortifican al ser humano. Después de dejarlas atrás uno se da cuenta, da gracias, alaba, canta…, las mira como algo positivo, que favorecieron la maduración afectiva y efectiva del ser humano. La vida va presentando los obstáculos, con fe, el ser humano los va saltando y al final uno no saber cómo pagar tantas bendiciones (¿cómo pagaré al Señor, todo el bien que me ha hecho?) y uno siente como se rompen las cadenas…
Jaculatoria- mantra- decreto: «Rompiste mis cadenas«.
Quinto día de la Novena a Jesús de la Misericordia, haz clik aquí.

Salmo 116 (115)

Tenía fe, aun cuando dije:
» ¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.»

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

Vale mucho a los ojos Señor
la vida de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de Ti, Jerusalén.

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