salmo119-gumersindo-meirinoEl salmista tiene muy claro el sentido de la Ley de Dios. El cumplirla da plenitud; el desobedecerla da infelicidad. Esa ley, lo aclarará en otro lugar el profeta Jeremías al poner en boca de Yahvé estas palabras: “Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré“. Esa es la única ley verdadera la que llevas en tu corazón, la que te hace feliz, pleno, firme, agradecido, alegre, educado…, todas las demás leyes son circunstanciales.
Mira si tu corazón se sintoniza con la Ley de Dios, que es el Amor, con mayúscula, no lo confundas con los amoríos humanos. Es una ley, como puedes ver en este salmo, con siete estrofas más una. Siete es perfección, más una, es el sumo de la perfección, por eso tiene ocho estrofas este inicio del salmo más largo del salterio. Paz y bien. Bendiciones.

SALMO 119 (118) 1-8

A   1Dichosos los de conducta intachable,
que siguen la voluntad del Señor.

2Dichosos los que guardan sus preceptos,
y lo buscan de todo corazón;
3los que, sin cometer iniquidad,
andan por sus caminos.

4Tú mandaste que tus decretos
se observen exactamente.
5Ojalá estén firmes mis caminos
para cumplir tus órdenes.

6Entonces no quedaré defraudado
al fijarme en tus mandatos.
7Te daré gracias con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.

8Quiero cumplir tus órdenes
¡No me abandones,
oh Dios grande e inmortal!