salmo 118 gumersindo meirino fernándezDesde hace miles de años  millones de personas han hecho lo que propone este salmo: levantarse antes de la aurora y hacer una oración de todo corazón.
¡Adelántate a la aurora pidiendo auxilio, esperando las palabras del Cielo!
¡Adelanta tus ojos a las vigilias, meditando la promesa de hijo de Dios!
Recibe el sol de cada día con una oración hecha desde el corazón.
Verás como ese Sol no solo ilumina las tinieblas de la noche sino también las que pueda haber en tu mente y en tu corazón. ¡Es eficaz! La jaculatoria–mantra que te propongo para el día de hoy es: ¡Te invoco de todo corazón, respóndeme, Señor!
Hasta mañana, paz y bien. Bendiciones.

SALMO 119-118, 145-152

Te invoco de todo corazón:
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.

 

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