Pintura y foto Xochtil Arias
Pintura y foto Xochtil Arias

Y llegamos al final del salmo. A pesar de todos sus esfuerzos el salmista termina sintiéndose una oveja descarriada y acude a la misericordia de Dios. Nadie es perfecto. Nadie, solo Dios. Por eso acude a su misericordia. Para conocer la misericordia de Dios, primero tenemos que practicarla con nosotros mismos (esto no es lo mismo que el victimismo, es todo lo contrario),con los demás, solo así podremos entender en alguna medida la misericordia de Dios.
Empieza hoy mismo a practicar la misericordia contigo y con los demás. La de Dios, para ti, para mí, ovejas descarriadas está presente y la recibimos gozosos. Que su mano nos auxilie. Paz y bien. Bendiciones.

SALMO 119 (118) T

T     169Llegue mi clamor a tu presencia, Señor,
instrúyeme con tu palabra.
 170Llegue mi súplica a tu presencia:
líbrame según tu promesa.

171Brote de mis labios la alabanza,
pues me enseñaste tus normas.
172Proclame mi lengua tu promesa
pues todos tus mandatos son justos.

173Que tu mano me auxilie,
pues he elegido tus decretos.
174Anhelo tu salvación, Señor,
tu voluntad es mi delicia.

175Que yo viva para alabarte;
que tu mandamiento me auxilie.
176Si me extravié como oveja descarriada,
busca a tu siervo.
¡No. No olvido tus mandatos!

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