Ravello
Ravello

El guardián no duerme, no duerme ni reposa, dice el salmista hoy.
«Soy muy despistada», me dices. Pues bien, es hora de que cambies de que vigiles, de que estés atenta, de que pongas los ojos en Dios y lo que no puedas manejar lo pongas en sus manos.
Estate atent@, sé consciente de cada segundo que vives.
Aún así, hay muchas cosas que no podrás controlar, esas, las que te superan por ser humano déjalas en manos de Dios y camina con alegría con los ojos en los montes, que es lo mismo que decir los ojos en Dios.
Hasta mañana, feliz día.

SALMO 121-120

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.

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