Firenze - Italia
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Hay varias formas de trabajar.
Una es dedicarse a la labor, solo y exclusivamente por una recompensa material, por dinero.
Otra, es el que se dedica a su trabajo, con amor, con toda su fuerza, con pasión por lo que está haciendo, aunque luego sabe que se lo van a remunerar.
En el primero hay poca satisfacción, aun cuando le suben el sueldo a las semanas siguientes ya le parecerá escaso de nuevo.
En el caso del segundo, lleva una recompensa impagable en el trabajo mismo. Y sonreirá y agradecerá cada subida de sueldo, contento, porque su labor está hecha bien, agradecido a Dios y a los demás.
Te propongo este mantra-jaculatoria para hoy: ¡En todo lo que hago pongo lo mejor de mí!
¡Feliz día del trabajo y del trabajador! ¿Lo celebras trabajando?
Hasta mañana. Bendiciones.

SALMO 127-126

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
su salario, el fruto del vientre:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

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