«Corazones ambiciosos, ojos altaneros, aspirar a más de lo que uno puede…» dice el salmo alejan de Dios, sin embargo, un corazón de niño que se siente en brazos de Dios Padre-Madre, recibe el cariño y la protección que necesita, como dice el salmista, como niñ@ en brazos de su madre.
Puedes decir esta jaculatoria-mantra: «Oh Dios me siento niño en tus brazos, abrázame y protégeme»

SALMO 131-130

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

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