La luna sobre río Uruguay, foto Mauro Corrales

Un salmo pequeño en dimensiones, dirigido a los «pequeños», a los humildes, a los «niños», en cuanto que son sencillos.
Una buena pregunta: ¿Tu corazón es ambicioso?
Otra: ¿Tus ojos altaneros?
Solo los humildes de corazón entienden a Dios, sólo los de mirada limpia, solo ellos son felices, los niños y los que son «como niños».
Jaculatoria- mantra- decreto: Como un niño en brazos de su madre.

Salmo 131 (130)

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.