Bariloche, foto Alejandro Vaccari
Bariloche, foto Alejandro Vaccari

Ayer decíamos, comentando la primera parte de este salmo, que Dios ha dejado su firma en la creación, pero también en la historia. El pueblo de Israel recordaba su historia y se admiraba de cómo Dios actuaba en ella. Recuerda brevemente la tuya, tu historia personal, ¿has sentido la presencia de Dios, alguna vez, en ella?
Te propongo repetir esta jaculatoria-mantra durante la jornada: ¡Dad gracias a Dios, porque es eterna su  misericordia!
Feliz día. Bendiciones

SALMO 136-135, II

Él hirió a Egipto en sus primogénitos:
porque es eterna su misericordia.

Y sacó a Israel de aquel país:
porque es eterna su misericordia.

Con mano poderosa, con brazo extendido:
porque es eterna su misericordia.

Él dividió en dos partes el mar Rojo:
porque es eterna su misericordia.

Y condujo por en medio a Israel:
porque es eterna su misericordia.

Arrojó en el mar Rojo al Faraón:
porque es eterna su misericordia.

Guió por el desierto a su pueblo:
porque es eterna su misericordia.

Él hirió a reyes famosos:
porque es eterna su misericordia.

Dio muerte a reyes poderosos:
porque es eterna su misericordia.

A Sijón, rey de los amorreos:
porque es eterna su misericordia.

Y a Hog, rey de Basán:
porque es eterna su misericordia.

Les dio su tierra en heredad:
porque es eterna su misericordia.

En heredad a Israel su siervo:
porque es eterna su misericordia.

En nuestra humillación, se acordó de nosotros:
porque es eterna su misericordia.

Y nos libró de nuestros opresores:
porque es eterna su misericordia.

Él da alimento a todo viviente:
porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Dios del cielo:
porque es eterna su misericordia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *