gumer-meirino-salmo-14A veces miramos alrededor y nos pasa como el salmista. El mal y el caos parecen crecer cada día más. Esto se acentúa en el mundo de hoy con los medios de comunicación que multiplican el ruido de las noticias malas. Pero en el fondo, −tanto en el ambiente en el que se mueve el salmista, de terror y de destierro, como en el de los que ven el mundo mal, hoy en día− siempre queda un grupo de humildes que fermentan la masa y transforman el mal en bien.
¿De qué lado quieres estar de los agoreros, tristes y amargados, que ven todo negro o del grupo de humildes, que se refugia en Dios y es levadura en la masa? Elige. Paz y bien, bendiciones.

SALMO 14 (13)

Piensa el necio en su interior: Dios no existe.
El Señor se asoma desde el cielo
hacia los hijos de Adán
para ver si hay alguno sensato, alguien que busque a Dios.

Se han corrompido, odiosa es su conducta, no hay quien obre bien.
Todos se han rebelado, a una se han obstinado,
no hay uno que haga el bien, ni uno solo.

–¿Pero no aprenderán los malhechores,
que devoran a mi pueblo,
que devoran el grano del Señor
que no han cosechado?

Véanlos aterrarse sobremanera,
pues Dios está en la asamblea de los justos.
El grupo de los humildes los abochornará,
porque el Señor es su refugio.

¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel!
Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,
se alegrará Jacob, hará fiesta Israel.