Río Uruguay, foto www.deoao.org

¿Existe el mal? …, ¿en ti existe el mal?…., parece que sí.
Cuando uno recita este salmo pidiendo que el mal y el malvado se aparte de nuestro camino, estamos reconociendo que sí existe y que ya empezamos a poner los medios para evitarlo. La oscuridad solo se elimina encendiendo una luz.
Paz y bien, hasta mañana.

Salmo 140 (139)

Líbrame, Señor, del malvado,
guárdame del hombre violento,
que planean maldades en su corazón
y todo el día provocan contiendas;
afilan sus lenguas como serpientes,
con veneno del víboras en los labios.

Defiéndeme, Señor, de la mano perversa,
guárdame de los hombres violentos,
que preparan zancadillas a mis pasos.
Los soberbios me esconden trampas;
los perversos me tienden una red
y por el camino me colocan lazos.

Pero yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios»;
Señor, atiende a mis gritos de socorro;
Señor Dios, mi fuerte salvador,
me cubres mi cabeza el día de la batalla.

Señor, no le concedas sus deseos al malvado,
no des éxito a sus proyectos.

Yo sé que el Señor hace justicia al afligido
y defiende el derecho del pobre.
Los justos alabarán tu nombre,
los honrados habitarán en tu presencia.

 

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