Alto do Cebreiro, imagen Paco Castro ofm

Unamos nuestras voces a este maravilloso coro universal, en el que salen por orden todas las criaturas. Las del cielo, astros,  estrellas, espacios celestes;  las de la tierra: árboles frutales, los cedros, los reptiles y los pájaros; los humanos: príncipes y pueblos, jóvenes y doncellas, viejos y niños…
Un concierto cósmico al que te puedes unir. Tu voz resuena, con la del salmista, en la bóveda del cielo, en el templo Cósmico del Universo.
Jaculatoria- Decreto- Mantra: Alaben el nombre del Señor

Salmo 149 (148)

Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.

Alabadlo todos sus ángeles,
alabadlo todos su ejércitos,

Alabadlo, sol y luna;
alabadlo, estrellas lucientes.

Alabadlo, espacios celestes,
y aguas que cuelgan en el cielo.

Alaben el nombre del Señor,
porque él lo mandó, y existieron.

Les dio consistencia perpetua
y una ley que no pasará.

Alabad al Señor en la tierra,
cetáceos y abismos del mar.

Rayos, granizo, nieve y bruma,
viento huracanado que cumple sus órdenes.

Montes y todas las sierras,
árboles frutales y cedros.

Fieras y animales domésticos,
reptiles y pájaros que vuelan.

Reyes y pueblos del orbe,
príncipes y jefes del mundo.

Los jóvenes y también las doncellas,
los viejos junto con los niños.

Alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.

Su majestad sobre el cielo y la tierra;
él acrece el vigor de su pueblo.

Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido.

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