gumersindo meirino salmo 150El último canto del salterio es un constante ¡Aleluya, Aleluia, Aleluya…!, o sea, una ¡Alabanza a Dios!
Empieza tu día con un cántico de alabanza, un ¡aleluya! Y termina la jornada de la misma manera, con un ¡Aleluia!
Te propongo que tu jaculatoria-mantra sea, hoy: ¡Aleluia, Aleluia, Aleluia!, reconociendo la fuerza de alabanza a Dios y a la Vida.
Te invito a escuchar hoy el “Aleluya” de Händel o, incluso, el de Leonard Cohen (haz clic aquí). Al final del salmo tienes un vídeo que puedes ver. Te ayudará a entender este hermoso salmo.

SALMO 150

Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.

Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,

alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,

alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.

Todo ser que alienta alabe al Señor.

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