salmo150-gumersindo-meirinoEl salterio termina como si fuera el famoso canto de Haendel, ¡Aleluya!
Alabanza a Dios, ¡Aleluya!, es el canto continuo de la oración, sin ese canto no hay verdadera oración. Cantar, bailar, saltar de gozo ante la grandeza, ante la misericordia, ante el amor…, es lo que nos hace más humanos…, más divinos. El que se descubre como auténtico hijo-a de Dios, no deja de cantar ¡aleluyas!, alabanzas. Hasta mañana que seguiré acompañándote ahora con los canticos que hay en la Biblia. Bendiciones

SALMO 150

[¡Aleluya!]
Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.

Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,

alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,

alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.

Todo ser que alienta alabe al Señor.
[¡Aleluya!]

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