Imagen de Marcelo Núñez

El salmo insiste en la necesidad de mantener a raya a los enemigos poderosos que le cercan. A nivel espiritual el enfrentamiento con esos enemigos es desigual, porque si nos enfrentamos solo con nuestras fuerzas seremos fácilmente vencidos; por eso acudimos a las «armas de guerra» de la persona mística; entre ellos el valor, la ayuda de los seres espirituales de la Luz, de Dios.
Decreto- Jaculatoria- Mantra: Tu diestra me sostuvo.
O este otro: Me ceñiste de valor para la lucha.
Hoy es fiesta de Edith Stein, Teresa Benedicta de la Cruz, para conocerla haz clik aquí.

Salmo 17 V

Me dejaste tu escudo protector,
tu diestra me sostuvo,
multiplicaste tus cuidados conmigo
Ensanchaste el camino de mis pasos
y no flaquearon mis tobillos;

yo perseguía al enemigo hasta alcanzarlo;
y no me volvía sin haberlo aniquilado:
los derroté, y no pudieron rehacerse,
cayeron bajo mis pies.

Me ceñiste de valor para la lucha,
doblegaste a los que me resistían;
hiciste volver la espalda a mis enemigos,
rechazaste a mis adversarios.

Pedían auxilio, pero nadie los salvaba;
gritaban al Señor, pero no les respondía.
Los reduje a polvo, que arrebataba el viento;
los pisoteaba como barro de las calles.

Me libraste de las contiendas de mi pueblo,
me hiciste cabeza de naciones,
un pueblo extraño fue mi vasallo.

Los extranjeros me adulaban,
me escuchaban y me obedecían.
Los extranjeros palidecían
y salían temblando de sus baluartes.

 

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