En la vida espiritual hay momentos en los que se camina a oscuras, solo, fiado en el que te guía. Es parecido a un ciego que va de la mano de un lazarillo.
La vida espiritual es como un salto en el vacío …, y en el aire viendo que caes a la nada …., entonces, ¿de quién te fias?
En esos momentos de ceguera, por los que todos pasamos, ¿quién es tu lazarillo?
En la vida espiritual hay momentos que solo, repito, solo Dios puede ser el punto de apoyo. O…, un amigo que conoce el camino porque ya lo recorrió de la mano de Dios y guiado por El se coloca a tu lado…
Puedes repetir este decreto – mantra – jaculatoria: «Nosotros invocamos el nombre del Señor, Dios nuestro«.
Feliz jornada, bendiciones.

Salmo 20-19

Que te escuche el Señor el día del peligro,
que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;
que te envíe auxilio desde el santuario,
que te apoye desde el monte Sión.

Que se acuerde de todas tus ofrendas,
que le agraden tus sacrificios;
que cumpla el deseo de tu corazón,
que dé éxito a todos tus planes.

Que podamos celebrar tu victoria
y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;
que el Señor te conceda todo lo que le pides.

Ahora reconozco que el Señor
da la victoria a su Ungido,
que lo ha escuchado desde su santo cielo,
con los prodigios de su mano victoriosa.

Unos confían en sus carros,
otros en su caballería;
nosotros invocamos el nombre
del Señor, Dios nuestro.

Ellos cayeron derribados,
nosotros nos mantenemos en pie.

Señor, da la victoria al rey
y escúchanos cuando te invocamos.

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