Río Uruguay
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Es real. Lo real te salva, lo ilusiorio te hunde. Bien, siempre hay excepciones y momentos…, pero lo que nunca falla en el ser humano son las vivencias por las que tiene que pasar una de ellas es el abandono. ¿Quién no se ha sentido alguna vez abandonado? Viene a mi memoria lo que contaba una madre que olvidó a su hijo en el supermercado. Este se había quedado, en medio del pasillo, dormido…, cuando ya iba en  la calle, camino de su casa se acordó de él y volvió sobre sus pasos, desesperada…Pues el abandono es solo una sensación, una emoción, algo ilusorio, lo real es que Dios está siempre ahí, es real, «viene pronto a socorrerte». Feliz día, paz y bien

SALMO 22-21; 1-4.8-9.17-18a.19-20.23-24

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿por qué estás ajeno a mi grito.
Dios mío, te llamo de día  y no respondes,
de noche y no respondes

Aunque tú habitas en el santuario, gloria de Israel.
Los que me ven, se burlan de mí,
hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
«Confió en el Señor, que Él lo libre;
que lo salve, si lo quiere tanto.»

Me rodea una jauría de perros,
me asalta una banda de malhechores;
taladran mis manos y mis pies.
Yo puedo contar todos mis huesos.

Se reparten entre sí mi ropa
y sortean mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.

Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,
te alabaré en medio de la asamblea:
«Alábenlo, los que temen al Señor;
glorifíquenlo, descendientes de Jacob;
témanlo, descendientes de Israel.»

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