Seguimos con el salmo veintisiete, veintiséis. Es fuerte y poderoso. Conmueve la propuesta del salmista, entre muchas afirmaciones maravillosas, cuando recuerda; aunque tu padre y tu madre te abandonen, Dios te recogerá…; o esta otra que es muy buena para empezar el año y que te propongo para jaculatoria-mantra-decreto del día: «Señor, enséñame tu camino».
Hasta mañana. Bendiciones.
La foto está tomada por Ruth Dacunda, es el último atardecer de 2018, en Corrientes, Argentina.

Salmo 27 (26) II

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.»
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches, no me abandones,
Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan,
el Señor me recogerá.

Señor, enséñame tu camino,
guíame por la senda llana,
porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario,
porque se levantan contra mí testigos falsos,
que respiran violencia.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

2 thoughts on “Salmo 27 (26) II, cada día dos de enero, «yo te recogeré»

  1. Sí, es verdad, estoy de acuerdo, muchos han salido renovados después de recitar conscientemente las poderosas palabras de este salmo.

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