Salmo 27 gumersindo meirino fernandezDios se comunica contigo primero, si tú le escuchas descubrirás algo real cierto: El te escucha. Cuando hablas desde el corazón tu voz penetra en el corazón de Dios. Si te das cuenta de eso, en serio, de verdad, tu vida cambia, tu confianza, tu seguridad, tu equilibrio, tu paz…, todo cambia…., para bien.
Te propongo esta jaculatoria-mantra tomada de este salmo: “El Señor es mi fuerza y mi escudo, en él confía mi corazón“.
Alegría para tu corazón, hoy y siempre. Feliz jornada. Hasta mañana, bendiciones.
Puedes seguir o hacer la novena a San Benito, haz clik aquí.

SALMO 28-27

A ti, Señor, te invoco.
Roca mía, no te hagas el sordo;
que si enmudeces seré como
los que bajan al sepulcro.

Escucha mi voz suplicante
cuando te pido auxilio,
cuando levanto las manos
hacia tu templo sagrado.

No me arrastres con los malvados,
ni con los malhechores:
saludan con la paz al prójimo
y con malicia en el corazón.

Dales lo que merecen sus obras
y la maldad de sus actos,
dales según la obra de sus manos,
devuélveles lo que se merecen.

Como no entienden las proezas de Dios,
ni la acción de sus manos,
¡que él los derribe y no los reconstruya!

¡Bendito sea el Señor
que escuchó mi voz suplicante!

El Señor es mi fuerza y mi escudo:
en él confía mi corazón.
Me socorrió y mi corazón se alegra;
le doy gracias con mi cántico.

El Señor es mi baluarte y refugio,
el salvador de su Ungido.
Salva a tu pueblo, bendice a tu heredad,
guíalos y sostenlos siempre.

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