Establecimiento Las Marías, imagen Carlos Nava

En este salmo se manifiesta una súplica individual desarrollada en tres tiempos. En este primero después imprecar contra los enemigos injustos que le atacan, el poeta describe el motivo de ella y termina con una alabanza a Dios que siempre está presente en su vida.
Te propongo una jaculatoria-decreto-mantra, que puede ir unida a la invocación de Miguel arcángel y sus ángeles, (Miguel significa «¿quién como Dios?) pues el mantra, tomado del salmo es: «¿quién como tú…?
Señor quién cómo Tú que defiendes al débil.
Paz y Bien hasta mañana.

Salmo 34 A

Litiga, Señor, contra mis litigantes,
ataca a mis atacantes;
empuña el escudo y la adarga,
levántate y ven en mi ayuda;

blande la espada y la pica
contra mis perseguidores;
dime: ¡Yo soy tu victoria!

Sufran una derrota vergonzosa
los que me persiguen a muerte,
retrocedan humillados
los que planean mi desgracia;

sean como tamo al viento,
acosados por el ángel del Señor;
sea su camino oscuro y resbaladizo
perseguidos por el ángel del Señor.

Porque sin motivo me tendían redes
sin motivo me cavaban zanjas mortales.
Que los sorprenda una desgracia imprevista,
que los enrede la red que escondieron
y caigan dentro de la zanja.

Yo festejaré al Señor
y celebraré su victoria.

Todos mis huesos proclamarán:
Señor, ¿quién como tú,
que defiendes al débil del poderoso,
al débil y pobre del explotador?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.