Puede que alguna vez sientas, como el salmista que hay enemigos que te atacan sin motivo, o,  puede que no.
No olvides,  sin embargo, que  los peores enemigos son los que trabajan por dentro en tu mente, el egoísmo, la envidia, la avaricia, la maledicencia, el orgullo, la vanidad, la codicia …, enemigos poderosos, ya hemos hablado de ellos en más de una ocasión. Ante Dios se derriten como el azúcar.
El nombre del arcángel Miguel significa, ¿Quién como Dios?. Puedes decir como decreto-mantra- jaculatoria, la que el mismo salmo  propone: «Señor, ¿quién como Tú?«.
Puedes Hasta mañana, bendiciones.

SALMO 35 (34) I

Litiga, Señor, contra mis litigantes,
ataca a mis atacantes;
empuña el escudo y la adarga,
levántate y ven en mi ayuda;

blande la espada y la pica
contra mis perseguidores;
dime: ¡Yo soy tu victoria!

Sufran una derrota vergonzosa
los que me persiguen a muerte,
retrocedan humillados
los que planean mi desgracia;

sean como tamo al viento,
acosados por el ángel del Señor;
sea su camino oscuro y resbaladizo
perseguidos por el ángel del Señor.

Porque sin motivo me tendían redes
sin motivo me cavaban zanjas mortales.
Que los sorprenda una desgracia imprevista,
que los enrede la red que escondieron
y caigan dentro de la zanja.

Yo festejaré al Señor
y celebraré su victoria.

Todos mis huesos proclamarán:
Señor, ¿quién como tú,
que defiendes al débil del poderoso,
al débil y pobre del explotador?

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