Imagen Wanda Schmocker

Salmo en el que se muestra la lucha entre la maldad y la bondad.  El malvado rezuma maldad por todos los poros de su ser. Por el lado contrario, Dios rezuma bondad, misericordia, fidelidad, justicia, lealtad. Acogido a la sombra de las alas divinas, el ser humano puede hacer frente y vencer el mal que le acecha.  El Amor vence al odio.
Segundo día del triduo preparación a la Natividad de María, pulsa aquí.
Decreto- Mantra- Jaculatoria: A  la sombra de tus alas.
Hasta mañana, bendiciones.

Salmo 35 

El malvado escucha en su interior
un oráculo del pecado:
«No tengo miedo a Dios,
ni en su presencia».
Porque se hace la ilusión de que su culpa
no será descubierta ni aborrecida.

Las palabras de su boca son maldad y traición,
renuncia a ser sensato y a obrar bien;
acostado medita el crimen,
se obstina en el mal camino,
no rechaza la maldad.

Señor, tu misericordia llega al cielo,
tu fidelidad hasta las nubes;
tu justicia, hasta las altas cordilleras,
tus sentencias son como el océano inmenso.

Tú socorres a hombres y animales;
¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,
los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

se nutren de lo sabroso de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias,
porque en ti está la fuente viva,
y tu luz nos hace ver la luz.

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,
tu justicia, con los rectos de corazón;
que no me pisotee el pie del soberbio,
que no me eche fuera la mano del malvado.

Han fracasado los malhechores;
derribados, no se pueden levantar.

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