Empieza el salmo de hoy diciendo: «El malvado escucha en su interior un oráculo del pecado«… ¿Has escuchado alguna vez esa voz de maldad en tu interior? ¿Le has hecho caso a esa voz? Después de escucharla y seguirla, ¿cómo te has sentido?…
¡Qué hermosa la jaculatoria-mantra y poderoso decreto, que te propongo saques de este salmo!: “Señor en ti está la fuente viva y tu luz nos hacer ver la luz“.
Feliz día. Bendiciones

SALMO 36-35

El malvado escucha en su interior
un oráculo del pecado:
«No tengo miedo a Dios,
ni en su presencia».
Porque se hace la ilusión de que su culpa
no será descubierta ni aborrecida.

Las palabras de su boca son maldad y traición,
renuncia a ser sensato y a obrar bien;
acostado medita el crimen,
se obstina en el mal camino,
no rechaza la maldad.

Señor, tu misericordia llega al cielo,
tu fidelidad hasta las nubes;
tu justicia, hasta las altas cordilleras,
tus sentencias son como el océano inmenso.

Tú socorres a hombres y animales;
¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!,
los humanos se acogen a la sombra de tus alas;

se nutren de lo sabroso de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias,
porque en ti está la fuente viva,
y tu luz nos hace ver la luz.

Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,
tu justicia, con los rectos de corazón;
que no me pisotee el pie del soberbio,
que no me eche fuera la mano del malvado.

Han fracasado los malhechores;
derribados, no se pueden levantar.

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