Lugano Suiza
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El que siembra vientos cosecha tempestades, dice Jesús en el Evangelio. Pues bien, lo que siembres eso cosecharás. Es claro, lo demás son palabras que se lleva el viento. Si haces el bien, tarde o temprano, los frutos más o menos abundantes serán buenos. Lo demás es secundario. Tenlo en cuenta, y lee el salmo desde esta perspectiva, “apártate del mal y haz el bien”. Hasta mañana, feliz día, bendiciones. Paz y bien.

SALMO 37 36 II

L     El malvado pide prestado y no devuelve,
el honrado se compadece y reparte.
Los benditos poseerán la tierra,
los malditos serán exterminados.

M    El Señor afianza los pasos del hombre
y se ocupa de sus caminos.
Aunque caiga, no quedará postrado,
pues el Señor lo sujeta de la mano.

N     Fui joven, ya soy viejo:
Nunca he visto a un justo abandonado
ni a su descendencia mendigando pan.
A diario se compadece y presta:
Su descendencia es una bendición.

S     Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una morada;
pues el Señor ama el derecho
y no abandona a sus fieles,
los protege siempre,
pero la descendencia de los malvados,
será exterminada.
Los justos poseerán la tierra
y habitarán siempre en ella.

P     La boca del justo expone la sabiduría,
su lengua proclama el derecho,
lleva en el corazón la enseñanza de su Dios:
Sus pasos no vacilan.

S     Espía el malvado al justo
intentando darle muerte:
El Señor no lo entrega en sus manos,
ni permite que lo condenen en un juicio.

Q     Espera en el Señor, sigue su camino:
te levantará para poseer la tierra,
y verás el exterminio de los malvados.

R     Vi a un malvado lleno de arrogancia,
que se expandía como cedro frondoso:
Volví a pasar y ya no estaba,
lo busqué y no pude encontrarlo.

S     Observa al bueno, fíjate en el honrado:
El pacífico tendrá un porvenir;
mas los impíos serán aniquilados en masa,
el porvenir de los malvados quedará truncado.

T     La salvación de los honrados viene del Señor,
él es su alcázar en tiempo de angustia;
el Señor los auxilia y los libera,
los libera de los malvados y los salva,
porque se refugian en él.

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