El peor mal no es el físico, sino la incomprensión de los amigos y la falta de fuerzas. Se trata mejor a un enfermo físico que a uno mental….
Ante esta situación tan lamentable el salmista se refugia en Yhavé- Dios. Ante las dificultadas; ¿cuáles son tus Refugios?
Muchos se han encontrado con Dios, consigo mismos en la miseria del pecado, de la enfermedad mental o en el dolor físico.
Jaculatoria: Ven pronto a socorrerme, Señor mío.
Se termina junio, el mes del sagrado Corazón;  seguimos manteniendo el UNOX100, ¿quieres saber cómo? haz clic AQUÍ.
Paz y Bien.
Léelo o escúchalo.

Salmo 37 B

Mi corazón se agita, me abandonan las fuerzas,
y me falta hasta la luz de los ojos.
Mis amigos y compañeros
permanecen ajenos a mi dolencia,
mis familiares se mantienen a distancia.

Me tienden trampas los que quieren matarme,
los que desean mi desgracia me difaman,
todo el día rumorean calumnias.

Pero, como un sordo, no oigo,
como mudo, no abro la boca;
soy como uno que no oye
ni tiene réplica en su boca.

Yo espero en ti, Señor,
tú me escucharás, Señor Dios mío.
Me dije: Que no se rían a mi costa
quienes se insolentan contra mí
cuando vacilen mis pasos.

¡A punto estuve de caer
mientras perduraba mi pena!
Sí, yo confieso mi culpa,
me duele mi pecado.

Mis enemigos mortales son poderosos,
son muchos mis enemigos traidores.
Los que me devuelven mal por bien
y me atacan cuando procuro el bien.

No me abandones, Señor,
Dios mío, no te alejes de mí;
ven pronto a socorrerme,
Señor mío, mi salvación.

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