Foto Wanda Schmoker

Dos frases destaco de este salmo:
1. «Oído atento». ¿Escuchas? ¿Escuchas con atención? Pregúntale a tu jefe, a tu pareja, a tus amig@s….
2. “Aquí estoy”. Presente. ¿Te escondes en las dificultades? ¿Estás presente cuando hay que arrimar el hombro? ¿De forma discreta, atenta…? Pregúntale a tu jefe, a tu pareja, a tus amig@s, si de verdad, se puede contar contigo…, si, realmente “estás”.
Puedes decir este mantra-jaculatoria-mantra: «¡Señor, aquí estoy, atento!».
Hasta mañana. Bendiciones

Salmo 40(39),7-8.9.10.17. 

Tú no quisiste víctima ni oblación;
pero me diste un oído atento;
no pediste holocaustos ni sacrificios,
entonces dije: «Aquí estoy».

En el libro de la Ley está escrito
lo que tengo que hacer:
yo amo, Dios mío, tu voluntad,
y tu ley está en mi corazón».

Proclamé gozosamente tu justicia
en la gran asamblea;
no, no mantuve cerrados mis labios,
Tú lo sabes, Señor.

tu ley está en mi corazón»:
“¡Qué grande es el Señor!”.

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