salmo 47 gumersindo meiriño fernándezAcércate al altar de Dios. El altar de Dios, quiere decir, al lugar de la Paz, de la Bondad, de la Misericordia…, ahí no existe el miedo. Y si alguna vez llama a tu puerta, el miedo o cualquier de sus acompañantes, repite, como el salmista, este mantra-jaculatoria y huirá despavorido: Oh Dios, “envía tu luz y tu verdad que ellas me guíen…
Buena jornada en la luz y la verdad. Paz y bien.

SALMO 43-42

Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.

Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?,
¿por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío».

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